29.3 C
Miami
sábado, agosto 17, 2024
Más


    Marcos 9 - Jünemann Septuaginta en español

    1. (8:39) Y decíales: «En verdad os digo que hay algunos de los aquí parados, los que no gustarán(l), no, muerte hasta que vieren la realeza de Dios venida en poder.»

    La transfiguración

    2. (9:1) Enseñanzas Y, después de días seis, toma consigo aparte Jesús a Pedro, y a Santiago y Juan, y los lleva arriba a un monte alto aparte solos; y transfiguróse delante de ellos;

    3. (9:2) y sus vestidos tornáronse esplendentes, blancos sobremanera, (cual nieve); como batanero sobre la tierra no los puede así blanquear.

    4. (9:3) Y aparecióles Elías con Moisés; y estábanse conversando con Jesús.

    5. (9:4) Y, respondiendo Pedro, dice a Jesús: «‘Rabbí’(a), bello es que nosotros aquí estemos; y hagamos tres tiendas: a ti una, y a Moisés una, y a Elías una».

    6. (9:5) Pues no sabía qué respondía; pues espantados estaban.

    7. (9:6) Y hubo(b) una nube que les fue sombreando, y hubo una voz de entre la nube: «Este es el Hijo mío, el amado, oídle».

    8. (9:7) Y súbitamente, mirando alrededor, no ya a nadie vieron consigo, sino a Jesús sólo.

    9. (9:8) Y, bajando ellos del monte, encargóles que a nadie lo que vieron, contaran, sino cuando el Hijo del hombre de entre muertos resucitara.

    10. (9:9) Y la palabra retuvieron consigo, inquiriendo entre sí qué «es lo de entre muertos resucitar».

    11. (9:10) Y preguntábanle, diciendo: «¿Cómo, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero(c)?»

    12. (9:11) Y él díjoles: «Elías ciertamente viniendo primero reintegra todo; —y ¿cómo escrito está acerca del Hijo del hombre que muchas cosas padezca y anonadado sea(d)?»

    13. (9:12) Pero dígoos que así Elías(e) ha venido como le hicieron cuanto quisieron, según escrito está acerca de él».

    Jesús sana a un muchacho endemoniado

    14. (9:13) Y, viniendo,(f) a los discípulos, vieron turba mucha en torno de ellos y escribas disputando contra ellos.

    15. (9:14) Y luego toda la turba, viéndole arrobáronse, y corriendo a él, le saludaron.

    16. (9:15) Y preguntóles: «¿Qué disputáis contra ellos?»

    17. (9:16) Y respondióle uno de la turba: «Maestro, he traído mi hijo a ti, que tiene espíritu mudo;

    18. (9:17) y doquier que de él se apodera, convulsiónale; —y espumarajea(g) y cruje los dientes;— y secándose está. Y dije a tus discípulos que le lanzasen , y no pudieron».

    19. (9:18) Y él respondiendo, les dice: «¡Oh generación increyente! ¿hasta cuándo con vosotros estaré? ¿hasta cuándo os sufriré? Traédmele».

    20. (9:19) Y trajéronsele. Y viéndole(h) el espíritu, luego le fue retorciendo(i), y cayendo sobre la tierra rodó espumarajeando.

    21. (9:20) Y preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo ha que esto aconteciéndole está?» Y él dijo: «Desde muy niño;

    22. (9:21) Y a menudo aún en fuego le ha arrojado y en aguas para perderle. Pero, si algo puedes, ayúdanos, lastimado de nosotros».

    23. (9:22) Y Jesús díjole: «¡Lo de: «Si puedes!»(j) Todo (es) posible al que cree».

    24. (9:23) Pronto exclamando el padre del niñito con lágrimas decía: «Creo; ayuda(k) mi incredulidad».

    25. (9:24) Y viendo Jesús que corriendo se aglomera turba, impuso al espíritu, al inmundo, diciendo: «¡El mudo y sordo espíritu, yo te mando: sal de él, y ya no entres en él!».

    26. (9:25) Y, exclamando y muchísimo convulsionando, salió; —y quedó cual si muerto, que muchos decían: que «ha muerto».

    27. (9:26) Pero Jesús, tomando su mano, levantóle, y se alzó.

    28. (9:27) Y, entrando él en casa, sus discípulos a solas preguntábanle: «¿Cómo, pues, nosotros no pudimos lanzarlo?»

    29. (9:28) Y díjoles: «Este linaje en nada puede salir, sino en oración y ayuno».

    Jesús anuncia otra vez su muerte

    30. (9:29) Y de allí saliendo, caminaba al través de la Galilea; y no quiso que alguno supiera;

    31. (9:30) pues enseñaba a sus discípulos y decía que el Hijo del hombre es entregado en manos de hombres, y mataránle y, muerto, después de tres días, resucitará.

    32. (9:31) Mas, ellos ignoraban la palabra, y temían interrogarle.

    ¿Quién es el mayor?

    33. (9:32) Y vinieron a Cafarnaúm. Y, a la casa llegado, preguntábales: «¿Qué en el camino tratabais?»

    34. (9:33) Y ellos callaban; pues entre sí habían conversado en el camino de quien (era) mayor.

    35. (9:34) Y, sentándose, voceó(l) a los doce, y díceles: «Si alguno quisiere primero ser, será de todos último y de todos servidor».

    36. (9:35) Y, tomando un niñito, púsole en medio de ellos, y abrazándolo, díjoles:

    37. (9:35) «Quien a uno de tales niñitos recibiere en mi nombre, a mí recibe; y quien a mí recibiere, no a mí recibe, sino al que ha enviado a mí».

    El que no es contra nosotros, por nosotros es

    38. (9:36) Díjole Juan: «Maestro, vimos a uno en tu nombre lanzar demonios; y le estorbábamos, porque no seguía a nosotros».

    39. (9:37) Y Jesús dijo: «No le estorbéis; pues nadie hay que haga poder(m) en mi nombre y pueda luego maldecirme;

    40. (9:38) pues quien no es contra nosotros, por nosotros es(n).

    41. (9:39) Pues, quien de beber os diere cáliz de agua en nombre mío, porque de Cristo sois, en verdad os digo que no perderá, no, su galardón.

    Ocasiones de caer

    42. (9:40) Y, quien escandalizare a uno de estos pequeños, los que creen en mí, bello es para él más bien, si yace muela asinaria(o) en torno de su cuello, y está lanzado él en la mar.

    43. (9:41) Y, si te escandalizare tu mano, córtala; bello es que manco entres en la vida que, las dos manos teniendo, te vayas a la Gehenna, al fuego, el inextinguible;

    44. (9:42) donde el gusano de ellos no acaba, y el fuego no se extingue.

    45. (9:43) Y, si tu pie te escandalizare, cortálo; bello es que entres en la vida cojo, que, los dos pies teniendo, arrojado seas en la Gehenna, al fuego, el inextinguible.

    46. (9:44) Donde el gusano de ellos no acaba y el fuego no se extingue.

    47. (9:45) Y, si tu ojo te escandalizare, lánzalo fuera; bello te es monóculo entrar en el Reino de Dios, que, dos ojos teniendo, ser arrojado en la Gehenna;

    48. (9:46) donde el gusano de ellos no acaba y el fuego no se extingue.

    49. (9:47) Pues cada uno(p) con fuego será salado; y cada víctima con sal será salada.

    50. (9:48) ¡Bella, la sal! mas, si la sal insulsa se hiciere ¿en qué la sazonaréis? Tened en vosotros sal(q), y pacificad entre vosotros».