32.5 C
Miami
miércoles, julio 17, 2024
Más


    1 Juan 4 - EUNSA (Nuevo Testamento)

    El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo

    1. Queridísimos: no creáis a cualquier espíritu, sino averiguad si los espíritus son de Dios, porque han aparecido muchos falsos profetas en el mundo.

    2. En esto conocéis el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne, es de Dios;

    3. y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios. Ése es el espíritu del Anticristo, de quien habéis oído que va a venir, y ya está en el mundo.

    4. Vosotros, hijos, sois de Dios y los habéis vencido, porque el que está en vosotros es más poderoso que el que está en el mundo.

    5. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo, y el mundo los escucha.

    6. Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; el que no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

    Dios es amor

    7. Queridísimos: amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios.

    8. El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor.

    9. En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida.

    10. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

    11. Queridísimos: si Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

    12. A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor alcanza en nosotros su perfección.

    13. En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros: en que nos ha hecho participar de su Espíritu.

    14. Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo.

    15. Si alguien confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.

    16. Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

    17. En esto alcanza el amor su perfección en nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, porque tal como es él, así somos nosotros en este mundo.

    18. En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor.

    19. Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.

    20. Si alguno dice: "Amo a Dios", y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.

    21. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, que ame también a su hermano.