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miércoles, julio 24, 2024
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    Salmos 71 - Reina Valera 1977

    Oración de un anciano

    1. En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás.

    2. Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame.

    3. Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

    4. Dios mío, líbrame de la mano del impío, De las garras del perverso y del opresor.

    5. Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza. Seguridad mía desde mi juventud.

    6. En ti me he apoyado desde el seno materno; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; En ti se inspira siempre mi alabanza.

    7. Como prodigio he sido a muchos; Y tú eres mi refugio fuerte.

    8. Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.

    9. No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabe, no me desampares.

    10. Porque mis enemigos hablan de mí, Y los que acechan mi alma conspiran juntos,

    11. Diciendo: Dios lo ha desamparado; Perseguidle y prendedle, porque no hay quien le libre.

    12. Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro.

    13. Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.

    14. Yo, en cambio, esperaré siempre, Y te alabaré más y más.

    15. Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número.

    16. Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, que es sólo tuya.

    17. Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

    18. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,

    19. Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como tú?

    20. Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

    21. Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme.

    22. Y así yo te alabaré con las cuerdas del salterio, Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti con el arpa, Oh Santo de Israel.

    23. Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste.

    24. Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que procuraban mi mal.