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miércoles, julio 17, 2024
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    1 Tesalonicenses 5 - Reina Valera 1995

    1. Acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba,

    2. porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.[1]

    3. Cuando digan: "Paz y seguridad", entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta,[2] y no escaparán.

    4. Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

    5. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.[3]

    6. Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios,[4]

    7. pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.[5]

    8. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido[6] con la coraza[7] de la fe y del amor, y con la esperanza de salvación como casco.[8]

    9. Dios no nos ha puesto para ira,[9] sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

    10. quien murió por nosotros para que ya sea que vigilemos, o que durmamos,[10] vivamos juntamente con él.

    11. Por lo cual, animaos unos a otros y edificaos unos a otros,[11] así como lo estáis haciendo.

    Pablo exhorta a los hermanos

    12. Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros y os presiden en el Señor y os amonestan.

    13. Tenedlos en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

    14. También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos,[12] que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

    15. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal,[13] antes seguid siempre lo bueno unos para con otros y para con todos.

    16. Estad siempre gozosos.[14]

    17. Orad sin cesar.

    18. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.[15]

    19. No apaguéis al Espíritu.[16]

    20. No menospreciéis las profecías.[17]

    21. Examinadlo todo y retened lo bueno.

    22. Absteneos de toda especie de mal.

    23. Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser --espíritu, alma y cuerpo--[18] sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

    24. Fiel es el que os llama,[19] el cual también lo hará.

    Salutaciones y bendición final

    25. Hermanos, orad por nosotros.

    26. Saludad a todos los hermanos con beso santo.[20]

    27. Os encargo encarecidamente, por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.

    28. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.[21]