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sábado, agosto 17, 2024
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    Levítico 3 - Torres Amat

    1. Y si la oblación fuere una hostia pacífica y quisiere ofrecerla de ganado vacuno, presentará delante del Señor un macho o hembra, que no tenga defecto,

    2. y pondrá la mano sobre la cabeza de su víctima, la cual será degollada en la entrada del Tabernáculo del Testimonio; y los sacerdotes, hijos de Aarón, derramarán la sangre alrededor del altar;

    3. y sacarán de la hostia pacífica para oblación del Señor el sebo que cubre las entrañas y toda la grasa interior,

    4. los dos riñones con el sebo que cubre los ijares, y con los riñones la telilla del hígado;

    5. y encendiendo la leña, quemarán todo esto como holocausto sobre el altar, para oblación de olor suavísimo al Señor.

    6. Pero si su oblación y hostia pacífica fuere de ovejas, ora ofrezca macho, ora hembra, han de ser sin tacha.

    7. Si ofreciere un cordero en la presencia del Señor,

    8. pondrá su mano sobre la cabeza de su víctima, la cual será degollada a la entrada del Tabernáculo del Testimonio; y los hijos de Aarón derramarán su sangre en torno del altar;

    9. y de esta hostia pacífica ofrecerán en sacrificio al Señor la grasa y la cola entera.

    10. con los riñones, y el sebo que cubre el vientre y todas las entrañas, y ambos riñones con el sebo pegado a los ijares, y con los riñones la telilla del hígado,

    11. y el sacerdote ofrecerá todo esto sobre el altar para cebo del fuego, y oblación del Señor.

    12. Si su ofrenda fuere una cabra que ofreciere al Señor,

    13. le pondrá la mano sobre la cabeza, y la inmolará en la entrada del Tabernáculo del Testimonio; y los hijos de Aarón verterán su sangre alrededor del altar;

    14. y tomarán de ella para cebo del fuego del Señor la gordura que cubre el vientre, y la que cubre todas las entrañas;

    15. los dos riñones con la telilla que los cubre junto a los ijares, y con los riñones la enjundia del hígado;

    16. todo lo cual ofrecerá el sacerdote sobre el altar para nutrimento del fuego y olor suavísimo. Toda grosura pertenecerá al Señor,

    17. por ley perpetua en todas vuestras generaciones y en todas vuestras moradas; no comeréis jamás ni sangre ni grasa.