Venezuela con su mapa teñido de rojo anunciando tiempos nuevos de Justicia


El reelecto Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, ha ganado su décima cuarta elección (de quince) en un lapso de 14 años. Este domingo 7 de octubre ha obtenido un sólido 55% (7.936.061 votos) derrotando con esto al millonario empresario de cuarenta años, Henrique Capriles quien obtuvo el 44,39% (6.426.286).

De esta manera, en Venezuela ha quedado demostrado que los gustos de los medios de comunicación no son los mismos que los del pueblo. 

Los grandes medios, sumisos y obsecuentes de los poderes illuminatis del Norte, sabían acerca de la impronta trascendental que traían consigo las elecciones de Venezuela ya que ellas eran una especie de «bisagra profética» que anunciarían qué tipos de lineamientos políticos-económicos determinarían las próximas décadas en la América Latina toda. De acuerdo al resultado, se conocería que tipo de portal político-económico se abriría y qué clase de fuerza espiritual se instalaría en el poder para seguir pautando los destinos del planeta.

Dichas corporaciones de la desinformación pretendía anunciar un tiempo mesiánico en las manos del «salvador» de sus intereses y los de la élite internacional: Henrique Capriles. Todos los gerentes de estos grupos esperaban ansiosos el instante en que comenzara el anuncio triunfalistas que los convertiría en los blancos del cumplimiento de toda promesa hecha en secreto por sus jefes «iluminados» de la cúpula servidora de la serpiente antigua. 

En Venezuela se ejerció un modelo de democracia que se convirtió en las manos del pueblo de esa nación en el instrumento que provocó un nuevo tiempo de dolores de cabeza para las élites dominantes capitalistas del mundo. Élites acostumbrados a monopolizar y vender un concepto de democracia que hace aprisionar a los individuos en la base misma de su pirámide y que suele escabullirse cuando los pueblos más necesitan expresarse en los mayores momentos de su necesidades de derechos. El acto electoral de esta nación caribeña demostró a Latinoamérica y sobre todo a la comunidad internacional la fortaleza de la democracia electoral venezolana. 

Todo se convirtió en un dato muy importante para la comunidad del Unasur ya que este  acto electoral consolidó los procesos democráticos que hasta hoy han permitido la marcha de Sudamérica y Latinoamérica.

Como podemos observar el mapa de Venezuela se tiñó de rojo: el oficialismo ganó en 22 de los 24 estados, incluyendo los más populosos y bastiones de la oposición como Miranda, Zulia y Carabobo. Y la Mesa de la Unidad se impuso sólo en los estados Táchira y Mérida. Las encuestadoras Datanálisis y Gis XXI fueron las únicas que anticiparon un resultado bastante similar al que terminó dándose –Datanálisis pronosticó una ventaja del líder bolivariano de 49 a 39 y Gis XXI de 55 a 44–. El resto de las consultoras mostraban tendencias de las más disímiles que no hicieron más que desconcertar a los analistas.
El sistema electoral fue totalmente confiable y el proceso fue de alta excelencia, los distintos sectores políticos colaboraron con la misión. Venezuela supo ofrecer reaseguros importantes y garantías: un órgano altamente confiable con un conjunto de rectores y su presidenta, que mostraban ser árbitros competentes. 

Discierno que el color del mapa venezolano que está corriendo por los distintos medios, esconde detrás un mensaje espiritual muy fuerte y muy importante para aquellos que se saben llamados y escogidos por Jesucristo. El mismo anuncia que la obra de Salvación de nuestro Mesías está hoy vibrando a favor de esta nación. 

Aquellas pautas proféticas que alguna vez el Espíritu de la profecía me hizo soltar sobre esta nación, serán llevadas en velocidad al cumplimiento perfecto. El propósito eterno de Yahvéh para ese territorio del NE sudamericano no podrá ser detenido en su dinámica de manifestación concreta. El Eterno particularmente ha activado su Justicia sobre todas las mansiones que llamándose «iglesias» han ofrecido altar de adoración a Mamon y se olvidaron de capacitar a los santos para la obra del ministerio que esa nación necesita para combatir la corrupción que la invade en los distintos sustratos sociales, económicos y políticos que la conducen.

Comenzaron tiempos nuevos del poder mesiánico del Eterno que está moviendo su brazo fuerte con el objeto de que las congregaciones que anuncian el evangelio de Salvación decidan salir de sus zonas de cautividad babilónicas y se animen a entrar en la herencia que tienen vibrantes y escondidos en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

¡Sea Venezuela bendita!

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