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    Juan 20 - Reina Valera 1995

    La resurrección

    1. El primer día de la semana,[1] María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro.

    2. Entonces corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel a quien amaba Jesús,[2] y les dijo: --Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

    3. Salieron Pedro y el otro discípulo y fueron al sepulcro.

    4. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro.

    5. Y, asomándose, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

    6. Luego llegó Simón Pedro tras él, entró en el sepulcro y vio los lienzos puestos allí,

    7. y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.[3]

    8. Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó,

    9. pues aún no habían entendido la Escritura:[4] que era necesario que él resucitara de los muertos.

    10. Y volvieron los discípulos a los suyos.

    Jesús se aparece a María Magdalena

    11. Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro,

    12. y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

    13. Y le dijeron: --Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: --Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.

    14. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí; pero no sabía que era Jesús.

    15. Jesús le dijo: --Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el jardinero, le dijo: --Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré.

    16. Jesús le dijo: --¡María! Volviéndose ella, le dijo: --¡Raboni! --que significa: "Maestro"--.

    17. Jesús le dijo: --¡Suéltame!, porque aún no he subido a mi Padre;[5] pero ve a mis hermanos[6] y diles: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre,[7] a mi Dios y a vuestro Dios".

    18. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos la noticia de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.[8]

    Jesús se aparece a los discípulos

    19. Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana,[9] estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos,[10] llegó Jesús y, puesto en medio, les dijo: --¡Paz[11] a vosotros!

    20. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.[12] Y los discípulos se regocijaron[13] viendo al Señor.

    21. Entonces Jesús les dijo otra vez: --¡Paz a vosotros! Como me envió el Padre, así también yo os envío.[14]

    22. Y al decir esto, sopló y les dijo: --Recibid el Espíritu[15] Santo.

    23. A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos.[16]

    Incredulidad de Tomás

    24. Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo,[17] no estaba con ellos cuando Jesús se presentó.

    25. Le dijeron, pues, los otros discípulos: --¡Hemos visto al Señor! Él les dijo: --Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré.

    26. Ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, se puso en medio y les dijo: --¡Paz a vosotros!

    27. Luego dijo a Tomás: --Pon aquí tu dedo y mira mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

    28. Entonces Tomás respondió y le dijo: --¡Señor mío y Dios mío![18]

    29. Jesús le dijo: --Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.[19]

    El propósito del libro

    30. Hizo además Jesús muchas otras señales[20] en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.[21]

    31. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.[22]